A medida que van pasando los años las crueles tempestades que se desatan a nivel mundial van creciendo, los caluroso veranos que desatan fuegos abrazadores donde la vegetación, los animales y la vida humana se ven comprometidas, hacen pensar que está muy lejos de la realidad que el hombre pueda vivir en su entorno de forma pacífica y armoniosa.

Sin embargo toda actividad que se haga a favor de este concepto armonioso tiene sus posibilidades, cuando los seres humanos comiencen a ver por si mismos que la solución está en sus manos, no solo de las grandes industrias y hasta de los mismos gobiernos que rigen.

Sí, desde la comodidad del mismo hogar se puede empezar por hacer cambios significativos que generen un efecto boomeran, se devuelva a la tierra su energía positiva y se vayan canalizando las diferentes formas, todo comienza por algo muy pequeño, como puede ser una simple idea.

Efectos positivos de un entorno pequeño a grande

Si desde los núcleos familiares, los principales motores de la sociedad se aprende que todo lo que está alrededor se debe cuidar, y se empieza por la familia generando una matriz de opinión que va desde lo pequeño a lo grande, es decir sale de una idea personal hasta integrar a la comunidad, escuelas, las cosas se van a transformar.

De allí recorre otras comunidades, hasta llegar a grandes corporaciones y entes públicos, todo radica en la organización y seguimiento que se le observe a la idea generada, puede sonar descabellado, pero el confinamiento por Covid 19, permitió que la naturaleza se regenerará por sí misma.

Claro en hombre no estaba en las calles ensuciando, destruyendo y causando más estragos de los que ya se estaban viviendo. Por eso la educación es el plan piloto de toda lo que tiene que ver con la recuperación de los sistemas naturales de la tierra.

Un pequeño paraíso en el hogar

La seguridad de la especie humana está en sus propias manos, lo normal es que una persona contrate un cerrajero cuando quiere asegurarse de que sus bienes van a estar protegidas. Pasa igual con el planeta, si una persona desde su hogar empieza por evitar el uso de aerosoles que dañan las copas protectoras de la tierra, ya hace un aporte.

De igual manera cuando en vez de arrojar basura en calles, avenidas o manantiales de agua dulce, se toma el tiempo de clasificar sus desechos y los coloca en los dispensadores que se tienen destinados para ello. O aprende a reciclar y reutilizar en provecho aquello que va descartando como basura. Así como hacerlo de la forma indicada.

En conclusión todo puede cambiar si la educación se transmite desde muy pequeños a los niños, y se les hace el seguimiento de que lo que se espera se cumpla. El planeta genera muchas señales de alarma al que el hombre se está haciendo de la vista gorda. Luego la factura será indudablemente muy desagradable.